Sumergido en el espléndido marco de una pequeña corte veneciana, el hotel Ateneo se revela de repente, oculto en una tranquila calle en pleno centro histórico de nuestra mágica ciudad.
De construcción antigua, en una época residencia de importantes familias de comerciantes y remodelado para hotel en 1959 por la conocida familia Sereni, se desarrolla en los típicos cuatro pisos de la época, llegando a asomarse sobre el espléndido canal reservado a las góndolas, denominado "de los banqueros".
Gracias a su restauración total, en el 2002, el hotel Ateneo mantiene intacto el encanto de una típica residencia veneciana del siglo XVII.
Los elementos arquitectónicos caracterizan su aspecto veneciano, las telas y los damascos presentes en las habitaciones, la decoración en antiguo estilo del Seiscientos, acoplados a las comodidades más modernas, hacen que nuestros huéspedes respiren la mágica atmósfera de Venecia inclusive en la intimidad de su propia habitación.
El hotel Ateneo se encuentra acoplado, como construcción, al Ateneo Veneto de Ciencias, Letras y Artes que nació de la fusión de la Sociedad Veneta de Medicina, de la Academia de los Filareti, y de la Academia Literaria Veneta.
Antigua (1458) sede de la Escuela de Santa María de la Consolación y de San Jerónimo "aplicada a la justicia", como se lee en los documentos oficiales de la Serenísima, las dos confraternidades con fines asistenciales tenían su sede en la iglesia de San Fantin, comúnmente denominada "dei picai".
Gracias a la intervención de grandes arquitectos, pintores y escultores, en pleno Quinientos, entre el manierismo y el barroco, sufrió una profunda reestructuración de la sede que llevó la Escuela, a comienzos de Seiscientos, a contar con obras de Tintoretto, Veronese, Palma el Joven, Zanchi, Fontebasso, Longhi, Vittoria.
Es la arquitectura de Alessandro Vittoria el oratorio de S. Jerónimo en el campo de San Fantino, afirma Ternanza en el año de 1778.
Entre las zonas comunes a disposición de nuestros huéspedes, resulta particularmente encantador el amplio salón del Ochocientos con terrazas sobre el importante canal del teatro Rossini, itinerario obligado para un paseo en góndola, en donde podrán transcurrir momento de descanso, acompañados por las encantadoras melodías de las serenatas.
Una agradable corte interior, embellecida por una vegetación exuberante, les regalará unos momentos de descanso embebidos en la calma de nuestra espléndida ciudad.
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La red Wi-Fi abarca todo el edificio, y existe un puesto de Internet de uso gratuito a disposición de nuestros huéspedes en la cafetería del hotel.
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